Mujeres

cus i elisabet

Mi querida Elisabet C. con quien comparto tribulaciones en la construcción de una utopía silenciosa me dejó el otro día el libro Monjas, de Laia de Ahumada. Carme Riera, que escribe el prólogo, ya anuncia cómo el estereotipo monjil no obedece a una realidad que es fascinante y oculta. Esta realidad se va mostrando en todas y cada una de las 20 mujeres valientes, buscadoras y para nada monjiles, en el peor sentido del adjetivo, que van apareciendo página tras página. Mujeres cultas, herederas de Hildegarde von Bingen o de la Doctora de la Iglesia, Teresa de Jesús, que han hecho de su búsqueda más íntima una forma de vivir en y para el mundo, que merece ser glosada, no una, sino muchísimas veces.

Con mis alumnos de historia, entre muchas otras cosas, intento (bien acompañada por dos mujeres fuertes) que descubran porqué la mujer es la gran ausente de los libros de historia (que no de la Historia en sí misma). Investigan sobre Rosa Parks, Irene Semler o Marie Curie, y sobretodo ellos, los alumnos varones, muestran sorpresa y desconcierto al descubrir la larguísima e injusta invisibilidad mujeril. De momento lo dejamos en el descubrimiento intelectual, a la espera de que la experiencia vivencial, les lleve a la construcción de un mundo más justo.

Mientras leo Monjas pienso en Flavia Julia Helena, madre de Constantino y principal hacedora de la conversión del Emperador. Esa conversión supuso el cambio que llevó del mensaje universal a lo institucional y concreto. El camino de lo espiritual a lo religioso. La salida de la catacumba para llegar a la catedral. En ese camino la Iglesia ganó poder, influencia, tierras y riquezas, pero  también perdió algunas cosas. Seguro que Flavia Helena, más adelante Santa Helena, nunca pensó que la conversión del Imperio Romano a través de la conversión de su propio hijo, supondría el abandono de una primera etapa del cristianismo donde las mujeres vivían y anunciaban la fe en un plano de igualdad, que más tarde desapareció. La sumisión de las mujeres en la vida eclesial durante siglos y siglos, será una muestra más de la sumisión genérica, atávica y universal de un género a otro.

Cuando me pongo a pensar en términos históricos, me sorprende y ofende, me sorfende(?) profundamente cómo una injusticia puede durar tantos y tantos siglos. Estamos ya en el siglo en el que nos vamos a ocupar de verdad del medio ambiente, no habrá más remedio….y me planteo cuántas luchas, batallas, logros han sucedido ya, mientras perdura la injusticia contra la mitad de la humanidad. Posiblemente la mitad más interesante, posiblemente la más genuinamente humana, la que pare y ama sin límite a su prole, la que encarna de verdad ese mensaje que Flavia y su hijo Constatino convirtieron en mensaje preponderante para una parte importante de la humanidad de aquel momento. Cuántas batallas ha ganado la humanidad y ¿cuántas deberemos ganar antes de que las mujeres ganen la suya, aquella en la que obtienen el lugar que verdaderamente les corresponde?

Volviendo a Monjas, leo con placer a Berta Meneses, monja filipense y maestra zen, además de profesora de matemáticas, divulgadora y bastantes cosas más. Y justo en la página 32 surge el texto que estaba necesitando. La entrevistadora le pregunta:

Conseguir armonizar la meditación y la vida cotidiana no es fácil:

“En un momento dado le dije a Willigis, mi maestro: “Veo claro que no puedo continuar en la escuela; todo el mundo me reclama a todas horas, estoy en todos los fregados, y esto no es bueno para mi ego, porque se siente importante y yo sé que cuando éste muera totalmente, Dios será totalmente” Y él me hizo ver que esto era un montaje de mi ego: “Se trata de que el místico esté encarnado en la vida cotidiana que le toca vivir; por tanto, ¡nada de dejar la escuela! Si te quieres liberar de alguna asignatura para tener más tiempo, de acuerdo, pero nada de estar fuera del mercado; es en el mercado donde debemos estar. Lo demás son imaginaciones que se monta nuestro pequeño ego” Y ahora, visto en perspectiva, sé que tiene razón. Se trata de que en el día a día puedas tener una mirada interna que te permita este espacio de percepción diferente de la realidad. Esto necesita meditación diaria, y mercado. “

Así pues, gracias Elisabet, Laia, Carme, Helena, Berta, Cristina…gracias mujeres del mundo, por las palabras y los silencios, por estar en el mercado y no desistir, por parir y por amar, por escribir y investigar, por encarnar mejor que nada ni nadie la injusticia por la que hay que seguir luchando.

Anuncios

2 comentarios en “Mujeres

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s